sábado, 20 de diciembre de 2014

Las Serranas : en los pasos de montaña

Las crónicas antiguas
señalan que antaño los bosques europeos no solo eran morada de " alimañas "( osos, lobos, jabalies etc) sino de una humanidad marginal y paralela compuesta por mujeres y hombres salvajes.

Monstruosas, velludas y dotadas de una fuerza prodigiosa, estas salvajes, armadas de garrote, asaltaban  a los caminantes y a los caballeros feudales que se adentraban en la espesura causándoles no pocos problemas.

En los Alpes del Tirol eran conocidas como Faengge( palabra que viene de fauno). Como indica Roger Bartra, un experto en el tema, faengge o fannke "era Ogresa velluda y feisima dotada de unos pechos tan largos que los podía doblar sobre los hombros." Añaden otros relatos que tiene "una boca que en forma de sonrisa grotesca le cruza la cara de oreja a oreja" y que " su pelo negro y desgreñado está lleno de ramitas de liquen."

La Ojancana del folklore asturiano














En ocasiones podía tomar la apariencia de un mujer hermosa para atraer a sus víctimas que de repente se encontraban con que habian caido en brazos de una "hembra peluda de enormes pechos colgantes".

En España estos seres, recibían el nombre más general de "sylvaticae o silváticas " (si vivían en las "silvas " o bosques) y también de "serranas" si el marco de sus correrías era la sierra, con sus puertos de montaña y profundas gargantas...

Las serranas, aunque españolas de origen, son representadas, en algunos casos, con ciertas peculiaridades que las asemejan a las mujeres salvajes clásicas del resto de Europa:

- son grotescas
- viven en cuevas o refugios y vigilan los pasos de montaña
- son unas gigantas de gran fuerza  y agilidad descritas a veces con rasgos animales
- obligan a los viajeros a tener relaciones sexuales con ellas valiéndose de su superioridad física como medio de pago por
brindarles refugio o comida


Las serranas medievales


Como personaje literario, la serrana empieza  su andadura en la Baja Edad Media ( siglo XIIl) y gana protagonismo gracias a un autentico best seller de la época llamado " El libro del buen amor" de Juan Ruiz arcipreste de la villa de Hita. Este sacerdote amante de los placeres mundanos, aunque sea difícil de creer, se hizo famoso como escritor narrando sus aventuras y deslices amorosos( las autoridades religiosas no eran por entonces tan estrictas como hoy).



Concebido en 1330, aparte de ser una de las primeros ejemplos de lengua castellana , El libro de Buen Amor nos habla en ciertos pasajes de las serranas como seres solitarios, agresivos y lujuriosos.

En uno de esos episodios del libro se cuenta con gracia como el arcipreste tiene que emprender un viaje a pie que le llevara a atravesar  las montañas de Guadarrama ...

"Hace siempre mal tiempo en la sierra y en la altura,/o nieva o está helando, no hay jamás calentura;en lo alto del puerto sopla ventisca dura,/viento con gran helada, rocío y gran friura.

Allí encuentra unas serranas, que le exigen un pago a cambio de sus favores que suele implicar relaciones sexuales

Armada de un bastón y una honda, la serrana del puerto cercano a Lozoya (Malagosto), la Chata " que a los hombres ata", como ella misma se define, es tan fornida y poderosa que puede portar al viajero sobre sus espaldas como si fuera un niño, franqueando pendientes y torrenteras

sierra de Guadarrama





Es, sin embargo, la serrana del puerto de Tablada, de la que el arcipreste nos habla en otro lugar la que presenta un aspecto más monstruoso y similar a las mujeres salvajes de la tradición popular:


Desde que yo nací no pasé tal peligro:/llegando al pie del puerto me encontré con un vestiglo (monstruo)/el más grande fantasma que se ha visto en el siglo,yegüeriza membruda, talle de mal ceñiglo (monstruo).

Con la cuita del frío y de la gran helada,/le rogué que aquel día me otorgase posada./Díjome que lo haría si le fuese pagada;/di las gracias a Dios, nos fuimos a Tablada.

Sus miembros y su talle no son para callar,/me podéis creer, era gran yegua caballar;/quien con ella luchase mal se habría de hallar,/
si ella no quiere, nunca la podrán derribar.

Tenía la cabeza mucho grande y sin guisa,/cabellos cortos, negros, como corneja lisa,/ojos hundidos, rojos; ve poco y mal divisa;/mayor es que de osa su huella, cuando pisa.

Las orejas, mayores que las del añal borrico,/el su pescuezo, negro,ancho, velludo, chico,/
las narices muy gordas, largas, de zarapico(ave acuática de pico largo),/¡sorbería bien pronto un caudal de hombre rico!

Su boca es de alano(perro de presa), grandes labios muy gordos,
dientes anchos y largos, caballunos, moxmordos(sucios); sus cejas eran anchas y más negras que tordos./¡Los que quieran casarse, así no sean sordos!

Mayores que las mías tiene sus negras barbas;/yo no vi más en ella, pero si más escarbas,/hallarás, según creo, lugar de bromas largas,/aunque más te valdrá trillar en las tus parvas(trillar las parvas significa separar el grano de la paja).

Mas en verdad yo pude ver hasta la rodilla,/los huesos mucho grandes, zanca no chiquitilla;/de cabrillas del fuego (varices)una gran manadilla,/sus tobillos, mayores que los de una añal novilla.

Más anchas que mi mano tiene la su muñeca,/velluda, pelos grandes y que nunca está seca;/voz profunda y gangosa que al hombre da jaqueca,/tardía, enronquecida, muy destemplada y hueca.

Es su dedo meñique mayor que mi pulgar,/son los dedos mayores que puedes encontrar,/que, si algún día ella te quiere espulgar,/dañarán tu cabeça cual vigas de lagar( viga maestra).

Tenía en el justillo( especie de corsé) las sus tetas colgadas,
dábanle en la cintura porque estaban dobladas,/que, de no estar sujetas, diéranle en las ijadas(bajo vientre);/de la cítara al son bailan, aún sin ser mostradas/ costillas mucho grandes en su negro costado/ unas tres veces contelas estando arredrado"

Serranas similares a las de las cantigas del Arcipreste, también pueden encontrarse en composiciones de Carvajal dentro del Cancionero de Estuñiga
"Andando perdido, de noche ya era, por una montanna, desierta fraguosa(accidentada), fallé una villana, feroçe, espantosa, armada su mano con lanza porquera."

O esta otra donde se nos presenta otro ejemplo de serrana monstruosa:

"Partiendo de Roma, passando Marino, fuera del monte en una grand plana executando tras un puerco espino,a muy grandes saltos veniá la serrana. Vestida muy corta de paño de eruage, la rucia cabeça trayá tresquilada,las piernas pelosas, bien como saluage,los dientes muy luengos, la frente arrugada, las tetas disformes atras las lançava,>calva çejiunta et muy nariguda, tuerta de un oio, ynbifia, barbuda, galindos los pies,( doblados como con artrítis) que diablo semblava


Las serranas: antropólogos e historiadores



Hay autores que consideran a las serranas personajes de la vida real, mujeres que se veían obligadas a defenderse solas, pues sus maridos pasaban muchos meses ausentes dedicados al pastoreo tanshumante, y que sobrevivian regentando albergues en los pasos de montaña. Tenemos constancia escrita de la existencia de estos asentamientos permanentes en los pasos de Guadarrama .

Por fazer bien, e merced a los que moran e moraren dende en adelante en las alberguerias que son Valathome(Tablada), Fuenfría e de Mançanares, e de Maragosto (Lozoya) que an nombre de alberguerias, quitolos de todo pecho, e de todo pedido " (carta de Alfonso X que data de 1273)

Los riesgos que debía entrañar este tipo de vida, con inviernos terroríficos, no debía hacer muy apetecible el oficio si además había que pagar impuestos (pechos se llamaban entonces). Por eso, un rey Sabio como Alfonso X los retiró. Las serranas  serían pues mujeres recias aclimatadas a un medio de vida extremadamente duro y que estaban acostumbradas a lidiar con todo tipo de peligros.
Otros autores identifican a las serranas con bandoleras, como el caso de la Chata; "Salteome una serrana"- dice el mismo arcipreste en una de sus cantigas, así como los romances que aun hoy se cantan en la comarca de la Vera en Cáceres donde también existen tradiciones sobre mujeres montaraces( La famosa serrana de la Vera); también funcionaban como agentes economicos que obligaban al estilo de un guardia civil a pagar los peajes que por aquel entonces establecían las leyes que había que abonar cuando uno atravesaba los puertos de montaña
La monstruosidad de algunas de estas serranas, tanto si eran vaqueras, portazgueras, venteras,..... no sería más que una exageración mediante la cual los autores de estas obras literarias harían burla del aspecto físico de ciertas mujeres del medio rural como contraposicion al ideal de belleza femenina que se tenia en la Edad Media: la dama delicada, culta, rubia, con cuello de garza, delgada y senos pequeños que uno podía encontrarse en la corte o en la ciudad frente a la villana del medio campestre.

Así como una crítica a las mujeres de montaña con costumbres y códigos de conducta distintos a los de la ciudad
ideal de belleza medieval



Caro Baroja o Leo Spitzer han defendido en sus trabajos que las serranas, sobre todo las más grotescas lejos de ser reales beberían del folklore popular como el ya mencionado de la mujer salvaje. Supervivencias de figuras paganas ( Diosas de las montañas y bosques) que se pierden en la noche de los tiempos cuando la religión cristiana no había nacido aun. Hoy en día, solo quedarían restos casi irreconocibles de esas antiguas diosas de la naturaleza; se les llama Xanas en Asturias, Mari en el país vasco, la Vieya...


Las serranas de los criptozoólogos

En España podemos citar a la Osa de Andara : la mujer salvaje de los montes de Cantabria que aparece como un monstruo de fealdad, último vestigio de una raza de vaqueros de los Picos de Europa.

La osa, que recibía ese nombre por su aspecto y por su aficion a las cuevas destaca por su agilidad sobrehumana" no hay revezo (rebeco ) que suba como ella a los picos" ; la osa apabulla a las personas con su fuerza sujetándolos con sus  manos en una presa semejante a " cìrculos de hierro" e incluso amedrenta  a los osos con una simple mirada, arrancando hayas cuando se enfurece y cargando a cuestas con un hombre como si de un ligero zurrón se tratase.

Todo esto proyecta imágenes muy cercanas tanto a las serranas medievales del arcipreste y del cancionero de Estuñiga como a los homínidos desconocidos cuyos testimonios han recogido los criptozoòlogos en distintas partes del mundo.


Mujer salvaje de Pakistan


Algo similar pasa con la leyenda de San Salvador de Cornellana,  en un supuesto hecho historico ocurrido en Asturias , que dio lugar a la fundacion de un monasterio. Aquí lo que se nos narra es como una  "osa" rapta a un niño para llevarlo a su cueva y amamantarlo hasta que la intervención de un siervo de los señores de Dóriga, padres de la criatura, la salva de las garras de la fiera. La figura representada en el capitel de la puerta de entrada al monasterio, esculpida para rememorar el hecho, es mas bien humanoide mostrando una boca desmesurada que nos recuerda a la Faengge tirolesa o la boca de alano de la serrana de Tablada. Juan Uría Riu, sin embargo, piensa que leyenda es posterior a la construcción del monasterio y nace para explicar la extraña escultura que en realidad representaría originalmente a un león o demonio devorando un alma.

Osa de cornellana














 Bibliografía



Bartra,Roger El salvaje en el espejo.Ediciones Era.1992
Bernheimer, richard. Wildman in the Middle Ages. Hardvard University Press.1952
Classen, Albert ed. Sexuality in the
Middle Ages and early modern times.2008
Criado del Val, Manuel. Los orígenes del español y los grandes textos medievales, Mio  Cid, Buen Amor... 2001
El cancionero de Estuñiga.Madrid, Alhambra. 1977
Escamilla, Donaji Cuellar. El modelo serrana. Libro de Buen Amor, romancero, leyenda y teatro del Siglo de Oro. Tesis doctoral. México.2003
García Rubio, Francisco. La serrana de la Vera y la construcción de los mitos sexuales femeninos. Hispanet Journal 6 ( March).2013
Gutierrez Roman, Isabel y Benito Tejero. Literatura y realidad en el mito de la serrana.
Lopez Rodriguez , Irene. La animalización del retrato femenino en el Libro de Buen Amor. Lémur 13 ( págs. 53-84).2009
Raynal, Vicente. El lenguaje erótico medieval a través del arcipreste de Hita. Madrid. Colección Nova Scholar.1988
Spitzer, Leo citado en Pierre Le Gentil: La poesie lyrique espagnole et portugaise a la fin su Moyen Age,I, Rennes Plihon.1949
Tabanera, J.M. El tema del salvaje y el descubrimiento de América. Basilisco n° 4. Marzo-Abril.1990
Uría Riu, J. La fundacion del Monasterio de Cornellana y su derivación iconográfica. Boletín de la comisión provincial de monumentos n° 1 : págs. 187_198. 1957.
Zink, Michel " serrana et femme sauvage" en La Pastorelle, poesie et folklore au Moyen Auge. París, Montreal, Bordes.1972

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